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    La playa del hotel Fariones de Puerto del Carmen

    Cuando la vi, moviendo las piernas serenamente bajo el agua, lo sospeché. Así que seguí tras ella, a la espera. Se la notaba tan en paz, tan entregada a las rocas, las palmeras y al mar, que tarde o temprano acabaría como yo sabía. El viernes 30 de agosto de 2013 la playa del hotel Los Fariones estaba así. Muchos años disfrutando de días como éste. Demasiadas situaciones parecidas que concluyeron como lo que iba a acontecer en breve.

    Pienso que no debe tardar mucho. Y sé que no se ha percatado de que la sigo. Porque continúa tan a gusto dando ligeras brazadas, el baño está resultando tan placentero, que está al caer. Venga, mujer, no me lleves la contraria, que sé que terminarás así: brazos en cruz, cuerpo tendido sobre la superficie oceánica y boca arriba entregándote al infinito. Vamos, que viene ya, venga, venga, eso es:

    Inercia de relajación: hacer el Cristo

    Entrada publicada el 5 de diciembre de 2013