Perdidos al norte de Pechiguera

    Era una agradable mañana para huir de Playa Blanca y recorrer la accidentada costa del suroeste de Lanzarote. Pertrechados del equipamiento imprescindible de cara a recorrer este rústico territorio, a mitad de camino la pareja tropieza con esta mole. La sorpresa es mayúscula, ¿qué hace ello aquí, se preguntan y me cuestionan aprovechando que pasaba por allí?

    De sendero al norte de Pechiguera

    El proyecto de hotel va derechito a cumplir medio siglo. Abandonado, en medio de la nada, pero pegadito al litoral. Una vergüenza absoluta, vaya. Chapoteando el inglés les hice saber la cantidad de años que el edificio llevaba en ruinas. No alcanzaban a entenderlo, pero menos comprendían qué interés podría tener la urbanización alojativa. Hablando en plata, ¿qué sentido tenía ofrecer cama en este páramo?

    Les pedí que me acompañaran. Alrededor de 20 pasos desde el último rincón construido. A primera vista contemplaron el Atlántico, bravo y temido en esta localización lanzaroteña. Siguieron sin entender. Presten atención ahora a ese valle volcánico entre el rompiente de las olas y este acantilado, ¿ven esas charcas?

    Playas-Charcones-07@2x

    El chapuzón en Los Charcones es una experiencia genuina. Solitarios y a resguardo de la furiosa marea, sus aguas se renuevan por las corrientes de ésta. Contar con una cama a tres minutos de esta posibilidad era el negocio. Por fortuna, éste nunca se hizo realidad. Sin embargo, se entiende el propósito porque bien vendido resultaría una mina de oro.

    Ahora bien, que casi 50 años después siga el mamotreto en pie produce arcadas. Pero como quien no se consuela es porque no quiere, digamos que el esperpento nos sirve de elemento oritentativo. ¿Dónde están las mejores piscinas naturales de Lanzarote? A tres-cuatro kilómetros aproximados al norte del Faro de Pechiguera. Justo debajo del bicho ése.

    Nota: La foto 2 de este post es de Ramón Pérez Niz.

    Entrada publicada el 30 de Noviembre de 2013