Don´t disturb, please

    Tomando el sol en la bahía de Arrieta, Lanzarote

    Tenía la playa de La Garita enterita para ella, pero prefirió la soledad. Hay días en que uno no está para nada. Pudo ser que no quisiera oír ni el rastrillo de aquella niña en la arena, contactar con el jable o no verse tentada al aroma a cebada de las cañas del quiosco. En días como esos, en que uno no está pa nada, hay rincones en Lanzarote que te facilitan el encapsulamiento antisocial. Por ejemplo, este banquito de la avenida marítima de Arrieta: tumbada mirando al cielo azul, o abstraída con los ojos cerrados, las olitas rompiendo arrullándote, la brisa marina que embadurna el ambiente…sola, en su mundo, a gusto.

    Entrada publicada el 4 de Enero de 2014