El agua está fría en mayo

    Decíamos ayer que el residente en Lanzarote (de forma genérica) huye del mar entre octubre-junio. Decíamos también, en contraposición con las nadadas de los turistas durante ese período, que la situación resultaba absurda.

    Niño vestido de domingo (para ir a misa) en la orilla de una playa

    Vean a este niño vestidito para ir a misa a tres pasitos de distancia del mar. Tan absurda es la situación que la excursión dominguera con destino a Puerto del Carmen deriva en discusión previa entre los padres del chiquillo: “Pero, ¿si vamos a la playa para que lo vistes con sus mejores galas?”, preguntó el padre. “Que no, ya verás que con este frío (20º) no querrá ir a la arena”.

    Obviamente me puse en mi sitio y exigí un bañador al crío. Como respuesta me pusieron en mi mismo sitio: en el bolso no cayó ningún bañador infantil. El paseíto por los jardines del Fariones trajo consigo otra exigencia…del niño: playa.

    Por supuesto la madre no dijo nada de su fallida predicción. Yo sólo esperaba a que el niño empapase el pantalón entero de mar, salitre y jable, ensuciara la camisa de domingo y que revoloteara en el ambiente una frasecilla: “Luego habrá que lavar la ropa”. Todo ello sucedió. Y esta respuesta, del padre en su sitio, también acontenció: “La ropa la vas a lavar tú, Sarita”. Everybody en su sitio…menos el niño, que tenía que estar en el mar. Continuará seguro.

    Entrada publicada el 30 de Enero de 2014