El señorío de Teguise

    El paseo por Teguise huele a antiguo. Da gusto transitar por sus plazas y callejuelas, entre adoquines, flores y plantas. Salvo unas pocas casas abandonadas el patrimonio histórico de la otrora capital insular se encuentra en magnífico estado de conservación.

    De paseo por Teguise

    Suena el timple tempranito desde el Palacio Spínola (hoy Casa Museo del Timple) sobrevolando el punteo y los acordes por la Plaza de la Constitución. Las lugareñas salen en chándal a la calle tomándose un descanso con el potaje al fuego, mientras los pocos turistas se embelesan con los edificios más imponentes del casco teguiseño.

    Extraña que la mayoría de sus visitantes prefiera conocer La Villa el domingo de mercadillo. Nada tiene que ver ese momento tan de moda con la elegancia del pueblo en días de poco tráfico, al que quizá le sobra una buena parte de su flota de coches que afea sus rincones y los malditos cables de la luz.

    De los postigos y ventanales, de pulcro color verde o tostado, emergen los viejos del lugar que contemplan el día a día en privilegiada posición. Tan antiguo es el aroma que al preguntar por la wifi en aquella cafetería te responden que sólo dentro del salón, lo más pegado a la barra, de repente cuadra. La circunstancia, en Teguise, lejos de incomodarte logra arrancar una sonrisa: “Ok, buenos días”.

    Entrada publicada el 7 de Octubre de 2014