En Casa Rural Los Ajaches

    Casa Rural Los Ajaches

    Luis Arencibia, autor de Lanzarote Trails, ejerció de enviado especial en Casa Rural Los Ajaches. En formato highlights esto fue lo mejor de su hospedaje que tuvo lugar el pasado fin de semana.

    Sábado 16:50 pm: “Llegada a la casa rural Los Ajaches. El cielo que se ve enorme desde aquí arriba hasta Fuerteventura. Las nubes que lo cubren hoy dan una luz horrible para sacar fotos (que es parte de lo que vine a hacer) pero, en cambio, si me olvido de la cámara luce hermoso, imponente.

    Cielo Ajaches

    Mi intención es ponerme a trabajar rápidamente con el portátil en asuntos pendientes, mientras que voy descubriendo el lugar. Pero también rápidamente Stefano, propietario de la casa junto con Silvana, se encarga de bajar mis revoluciones…

    Se ha dicho mil veces eso de que el tiempo es diferente en función de los sitios. Pero es que es verdad. Poco a poco, junto con conversaciones que pasan de la India a técnicas de construcción tradicional, mi tiempo va cambiando de tamaño (o de forma) y, tras un buen arroz de Stefano y dos copas de vino, me encamino a una buena siesta. El fin de semana promete”.

    Sábado 20:10 pm: “Cae la tarde en Los Ajaches. Tras la siesta sin dormir leyendo al Baricco, me pongo a curiosear la historia de Jean de Betancourth, y su sobrino y lugarteniente Maciot, protagonistas de la conquista de Lanzarote allá en el S. XV. El pueblo de apenas veinte casas donde me encuentro tiene precisamente el nombre del sobrino y, según la tradición, justamente esta fue su casa.

    Lectura

    El relato de esos primeros años de Lanzarote conquistada está tan lleno de intrigas, traiciones y sangre, que parece mentira que gran parte de eso haya sucedido en esta parte sur de la isla, que veo ahora por la ventana metida en la oscuridad de la noche.

    El cielo desde Los Ajaches

    Abro la ventana y yo sólo veo un sitio afortunadamente vacío y apenas habitado, que parece haber estado siempre así para ayudarnos a vaciar nuestras cabezas demasiado saturadas. Otra lección acerca del tiempo”.

    Domingo 11:22 am: “Arriba de la cama, zapatillas ya correr! Busco el sendero hacia La Degollada y lo encuentro después de haber recorrido unos 300 metros de la carretera hacia Las Breñas. Sube hacia la derecha, junto a un depósito de agua.

    Se trata de uno de los recorridos más coquetos que uno puede hacer corriendo (o paseando) por esta parte de la isla: sendero sin demasiada dificultad, tranquilidad… y unas vistas espléndidas, desde Timanfaya hasta Fuerteventura, pasando por las Salinas de Janubio.

    Degollada

    Llegados a La Degollada (probablemente el pueblito más desconocido de la isla), se puede elegir entre darse la vuelta, continuar hacia Yaiza bajando por la carretera, o aventurarse en algo más intenso, buscando los senderos que nos llevarán a Femés.

    Yo he tenido más que suficiente con llegar a Yaiza y volverme, animando la subida con buena música. Al llegar, buen desayuno… y toda la energía del mundo para ponerme a trabajar”.

    Domingo 17:12 pm: “A solo 10 minutos en coche, salto a El Golfo a comer una buena parrillada de pescado. Todo está como siempre: las gaviotas esperando la limpieza del pescado, los camareros con el mismo buen rollo a pesar de la saturación dominguera, el mar igual de elegante que de costumbre.

    El Golfo

    La única diferencia, esos 10 minutos en vez de la media hora habitual…”.

    Domingo 21:18 pm: “Fin de fiesta en Los Ajaches. Conclusión, no se trata de un lugar convencional. No es convencional por ejemplo que en un alojamiento los propietarios le inviten a uno a comer, y que le abran las puertas de su vida.

    La puerta abierta

    Muchas veces los lanzaroteños tenemos curiosidad por las vidas de aquellos que, venidos de otros lugares del mundo, decidieron instalarse en rincones apartados de la isla… ¿por qué justamente aquí? Conociendo a Stéfano y Silvana comprendes que se trata la mayor parte de las veces de historias de amor, entre otras cosas por este lugar. Y mirándolo desde sus casas, y desde su punto de vista, pues vuelves a comprender porque tú también lo quieres. Y sólo por eso ya ha merecido la pena este fin de semana.

    Buganvilla

    El único inconveniente ha sido que gran parte de mis tareas laborales han quedado sin hacer. Pero ya me quitará eso el sueño la semana que viene…”.

    Entrada publicada el 15 de noviembre de 2014