En un lugar de Guatiza, de cuyo nombre…

    En un lugar de Guatiza, de cuyo nombre quiero acordarme. El señorial molino del Jardín de Cactus. A la riada de visitantes del centro turístico ideado por César Manrique le llama la atención el porte de esta estructura. No es para menos. El elemento se mantiene impecablemente conservado.

    Su pulcra imagen exterior se complementa con la maquinaria interior. Como si se tratara de las manecillas de un reloj, observamos el mecanismo que facilitaba la trilladura del millo, paso previo e imprescindible para la obtención del gofio.

    La guinda a la visita al Jardín de Cactus: el ascenso al viejo molino.

    La loma sobre la que se asienta el molino nos permite contemplar el valle de tuneras de Guatiza y Mala. Es un paisaje embriagador. La colonia verde se extiende a lo largo y ancho de estas localidades norteñas de Lanzarote. La confluencia con el océano Atlántico y las casitas blancas de estos pueblos redondean un cuadro paisajístico de altura. También desde el molino gozamos con la panorámica del Jardín. El arte-naturaleza manriqueño se aprecia en la disposición de la piedra volcánica, escalonada en forma de acequia, que acoge y protege a una exótica colección botánica de cactus de todas las latitudes.

    Entrada publicada el 3 de Febrero de 2014