Dos bolsos cargados de juguetes para…

    Sopla el viento con intensidad en el norte, que hace desagradable el día de playa. Viajamos al sur (lo de viajar es una forma de hablar, apenas 25 minutos en coche), a Puerto del Carmen, a la playa de las playas, a playa Grande.

    Nos acomodamos en el límite sur de la misma, que coincide con esta estampa: el mar como una balsa de aceite, cobijados del alisio y el sol brillando con autoridad. Impresiona el contraste, comparándose con la agitada meteorología de Costa Teguise.

    Fotografía de Playa Grande, Puerto del Carmen

    Fuimos pertrechados de material lúdico diverso. La pala, el cubo, el avión, la pelota…Nico anduvo entretenido todo el día, chapuzón va y viene, incansable, demandante y extenuante. Al final, entre tanto cachivache, la pequeña ola que rompía en la orilla fue lo que entretuvo más al pequeño.

    Jugando en la orilla de la playa

    Es curioso este proceder (el de los padres, claro), dos bolsos cargados de chorradas, cuando la playa y todos sus elementos naturales, agua y arena, conforman la mejor plataforma lúdica y educativa.

    No me coge la ola

    Las correrías, voy a la orilla a por la ola-salgo patas para que no me coja la ola, se extendieron durante hora y media aproximadamente. Ni caso al avión, ni a la pala ni el cubo, ni a la pelota…ni falta que le hacía.

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    Entrada publicada el 4 de Mayo de 2014