Rompiendo el aislamiento

    La cueva de doña Juana es más conocida en Lanzarote como la playa del hotel. Del hotel Fariones para ser exacto. Se entiende que su correcta denominación quede en el olvido, porque en esencia la calita parece propiedad del alojamiento. Y no lo es.

    La playa del hotel Los Fariones, Puerto del Carmen, Lanzarote

    El acceso a la playa tiene miga. La conexión entre la playa chica (de La Barrilla) y ésta del hotel se establece mediante un laberíntico camino de piedra volcánica y jable, sucio además, que se remata con una escalera de piedra sin baldosas y la amenaza de unos cactus que ocupan una cuarta del ancho de la mencionada escalera. El mamotreto es una vergüenza absoluta que persigue, tampoco hay que ser un lince, el aislamiento de la playa para los húespedes del hotel. La travesía con el ojo puesto en el suelo, no vaya a descarrilarme, podría llevar la dimisión del disfrute de esta playa.

    Alegra constatar que por muchas piedras en el camino, el personal se toma su tiempo y hace suya esta playa, que es de todos. Por momentos me sitúo con una púa clavada en la retina (de los cactus que invaden parte de la escalera) o un grave esguince de tobillo para comprobar qué pasaría. ¿Quién o qué se encargaría del despropósito?

    Así las cosas y sin embargo, esta es una calita envidiable, que se mantiene siempre a salvo del viento y la marea como un plato.

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    Entrada publicada el 5 de mayo de 2014