Entre el silencio y la tormenta

    Balcón con vistas al manto de lava de Timanfaya, Centro de Visitantes e Interpretación de Mancha Blanca o Timanfaya

    Si el centro cultural ofrece detalles básicos para comprender el fenómeno volcánico de Timanfaya, su apertura al exterior facilita la vivencia directa en el escenario devastado. El espectáculo visual nos hace diminutos frente a las miles de hectáreas de malpaís que aparecen caprichosas y deshilachadas, pero mantienen un vínculo en común: son producto del mismo fuego.

    Exterior del Centro de Visitantes de Timanfaya, fotografía de Ramón Pérez Niz

    El silencio escalofriante que envuelve esta bella postal contrasta con la tormenta furiosa que acaeció en Lanzarote, entre 1730 y 1736, producto del resquebrajamiento de la tierra. Acertadamente, el rincón científico simula aquella tempestad, cuyos rugidos alcanzaron a la isla de Tenerife.

    Antes de salir a los diferentes balcones exteriores del Centro de Visitantes, conviene experimentar previamente el simulacro. Ya fuera, podrá recorrer la distancia entre el silencio actual y el estruendo del pasado que aparentemente sólo podría traer algo malo. Casi tres siglos después, el paisaje silencioso es el sustento principal de la maquinaria turística de Lanzarote.

    Nota: La fotografía digna de su nombre (la foto 2 de este post, vaya) es de Ramón Pérez Niz.

    Entrada publicada el 20 de Febrero de 2014