Wow

    En el acceso a Los Jameos del Agua para contabilizar wows, oh la lás y ups

    Encuentro el apoyo de los trabajadores de los Centros Turísticos para acomodarme en la escalera de acceso a Los Jameos del Agua. Delante mía medio centenar de excursionistas que se apresta a conocer la primera obra de César Manrique en Lanzarote.

    Desde que comience el goteo de turistas, escalera abajo, permaneceré diez minutitos ahí sentado. En mis últimas visitas sentía un hormigueo cada vez que iniciaba el descubrimiento del jameo, en ese caracol de malpaís que hace de escalera y que poco a poco va mostrándote el esplendor natural del sitio.

    El descenso es torpe, sobre todo por la curiosidad del visitante que está a puntito de abrillantar su retina. Tienen que haberle hablado del lugar y su magnetismo, porque no quieren perderse nada y se aprecia en los andares. No llega al minuto de estancia en el centro, ni siquiera han avanzado ocho escaloncitos cuando empiezan a exclamar wow, oh la la, ups y alguna expresión sinónima en alemán.

    Oh la la

    Incrédulo, el personal gota a gota repite el ritual como si se postraran ante Cristo: móvil o cámara, interrupción de la cola, foto para arriba, de lado y para abajo. Esta intro a Jameos es como Psicosis de Hithcoch, si venías con dudas se te quitan a la primera estampándote esta panorámica insuperable.

    Les queda un trecho para terminar de bajar la escalera y el espectáculo, todavía se les nota inquietos, no ha hecho nada más que empezar. Bajen, bajen.

    Los Jameos del Agua, fotografía de Ramón Pérez Niz

    Nota: La fotografía que cierra este post es de Ramón Pérez Niz.

    Entrada publicada el 11 de Noviembre de 2014