Al rico pato Donald

    No son únicamente las experiencias que nos facilitan sino el buen rollo que sobrevuela en cada rincón de La Bohemia. ¿Cómo se llama el pato?, pregunto. Y responden “Donald”. El día que alguien quiera hacer un estudio sobre cómo gestionar los recursos humanos de un restaurante, pida cita a Nicolás y Pana.

    Me lo presentan tal cual, aquí está Donald. Buena presencia.

    Donald crudo

    Gilbert, vasco francés, en La Bohemia desde el inicio, aplica un corte ligero sobre la superficie de la pieza, que acto seguido irá a la sartén.

    Sutilezas Gilbert

    El pato, novedad en la parrilla de la casa, se servirá con menta, piñones salteados, cebolla deshidratada y salsa de mandarina (zumo de la fruta, un chorrito de Carlos I y maicena) con el jugo de la carne.

    Son las 12:30, nadie hay en los comedores aún, pero en la cocina trabajan a destajo. Me siento por momentos como aquella chica que tocó en el camarote de los Hermanos Marx preguntando por su tía Micaela.

    A la sartén

    Donald es laborioso. Tendrá que estar bien hecho por las dos caras. Me sorprende que Gilbert ponga un cronómetro, pero la satisfacción del cliente se fundamenta en muchas ocasiones en los pequeños detalles.

    Mientras la carne está en proceso, Gilbert tuesta los piñones, corta la menta y prepara la salsa de mandarina, que recibirá el jugo del pato. Suena el cronómetro, volteo y vuelta a empezar la cuenta atrás.

    Piñones tostándose, pato al fuego y la salsa de mandarina esperando al jugo del pato

    Como los buenos artesanos que moldean su producto, en La Bohemia llevan dándole forma a esta nueva incursión un tiempo. La guitarra se rasgará en público cuando esté totalmente afinada, ni un minuto antes, pero tampoco uno después.

    Hecho y corte

    Cortado

    Vertiendo la salsa de mandarina sobre el pato

    Quienes nos visitan sabrán que llevamos siguiéndoles la pista desde que nacimos en noviembre de 2013. La confección del plato en riguroso directo, ya en fase de “voalá”, nos hace adivinar que aciertan complementando la carta con esta carne más sutil.

    Voalá

    “¿Dónde?”, preguntan directamente para preparar la degustación. “Con el amigo Gardel si no es problema”.

    Vamos allá.

    Servido

    Con Gardel

    La jaulita de papas tiene compañía esta vez. Un cajetín con lechugas fresquísimas y una vinagreta estupenda. Pero el pato, “ay, Donald querido”, el pato se sale por la banda. Suavísimo y delicioso, se nota que la pieza la embucharon para hacer foie, sin embargo, hoy explota en forma de ración Donald en mi boca y tengo que hacer la ola a La Bohemia.

    Donald explotando

    Hombres de costumbres fijas, sí, vale, la de cebón, la biarritz, la angus, el lomo alto…son apuesta segura, pero conozcan a Donald. Un encanto.

    Siempre conviene reservar. Llamen con antelación: 928 591 772.

    ¡Buen provecho!

    Entrada publicada el 6 de octubre de 2015