El dulce atardecer ante El Risco

    Paseo al atardecer por la playa y acabo en El Risco. La idea es tomar café en la terraza, a la que accedo ipso facto y me encuentro este panorama.

    Atardecer en la terraza de El Risco

    El rugido de la marea llama la atención, lo que le obligará a asomarse al balcón. Las olas arrullan y el aroma a seba y caracoles desentume el olfato quebrado por el tabaco. Se adivina un suave color verde que acompaña al ocre permanente del risco (las lluvias de octubre, tierra agradecida) y sobre éste y Archipiélago Chinijo sobrevuelan unas nubes con apariencia de nubes de algodón que despiertan antojo por un momento dulce.

    Marco aconseja una tarta de queso. Horneada de leche de cabra con mermelada de frutos rojos, que sirven en un portarretrato acompañado de un sorbete de higo chumbo que me ha dejado de piedra.

    Tarta de queso y soberte de higo tuno

    Soy todo oídos y del club se dejaba llevar. Así que me dejo llevar y acepto más sugerencias. “Un moscatel de Reymar, dos años en barrica, Medalla Oro Vinos de Canarias…sería perfecto”, dijo Marco.

    Moscatel, dulzón, rico, rico...de Reymar

    Todavía estoy dándole vueltas buscando al responsable: ¿La tarta? ¿El sorbete? ¿El moscatel? Seguro que un poco de todo, el caso es que apurando cada momento de la degustación salgo y vuelo al cielo, entre las nubes de algodón, deambulo por Montaña Amarilla, Montaña Clara y el costado oeste de Alegranza. Recupero el aliento y me veo sentado. Subidón.

    Degustando

    Atardecer en El Risco. Momento dulce. Pruébelo.

    Entrada publicada el 8 de noviembre de 2015