“Jameos del Agua”, un viaje al centro del corazón (por Usoa Ibarra)

    La carretera se oscurece tras pasar la rotonda de Arrieta y ni los faros del coche son capaces de dispersar la sensación de que nos adentramos en un paraje protegido. Las estrellas y las rocas puntiagudas imponen su presencia en unos 3 kilómetros de espesa negrura. Aminoramos la velocidad al sobrepasar el monolito de Jameos del Agua y giramos a la derecha. Apenas unos puntos de luz aislados nos certifican que estamos en el buen camino.

    Al salir del coche un trabajador con un faro que se mueve arriba y abajo despeja nuestras dudas de dónde está la entrada. Caminamos hacia ella, empujados por el viento y un imponente rugir de olas que incrementa la sensación de soledad. En medio de la oscuridad, la humedad se hace más perceptible, y aunque no hace frío aceleramos el paso hasta llegar a la entrada donde dejamos atrás el viento y nos recibe la impaciencia de los exploradores.

    Damos pasos pequeños, porque nuestros ojos se están adaptando a la nueva atmósfera de puntitos de luz tenue estratégicamente colocados. Y allí estamos bajo la tierra, en una cavidad rocosa, envuelta en notas de jazz, con una temperatura agradable y apetito voraz por fotografiar todos los detalles que conforman este restaurante envuelto en magia.

    Fotografía de Ramón Pérez Niz del Restaurante de Los Jameos del Agua

    Un ancla que cuelga del techo nos hace rememorar las historias de los corsarios, porque Jameos parece un perfecto escondite que ahora se ha convertido en cobijo gastronómico y cultural, o mejor aún, un tesoro del que afortunadamente se conocen sus coordenadas.

    Es difícil centrarse en la carta con tanto estímulo alrededor, pero el primer sorbo de vino de Lanzarote hace de avanzadilla a otro ejército de sensaciones gustativas. Nos decidimos por un envuelto de espinacas, corvina y gambas para abrir boca. Seguimos con una ensalada muy fresca, y rematamos la excursión de sabores con un conejo al salmorejo desmenuzado y muy jugoso. Antes de proseguir con la expedición brindamos con vino de la última vendimia del que nos es más fácil que nunca percibir sus aromas a tierra y ceniza volcánica.

    22:30 horas. Ha llegado el momento de bordear el lago donde duermen los cangrejos ciegos y que con la oscuridad de la noche se ha transformado en un espejo sobre el que se proyecta toda la cueva haciéndola aparentemente más profunda y misteriosa. No en vano, “Jameos del Agua, es un juego de luces y sombras que nunca se percibe igual y que hace que el lugar esté vivo a ojos de quien lo disfruta.

    Fotografía de Ramón Pérez Niz: Toñín Corujo timplista en Jameos del Agua

    Y a la hora estimada, el tiempo se convierte en compás cuando los integrantes de “Toñin Corujo Quartet” toman el escenario. Son cuatro, pero su maestría multiplica los estilos musicales y los matices. A las notas del timple se les unen las del cajón, el teclado, la guitarra y el saxofón-clarinete. Están tan cómodos en el escenario que pronto se crea una empatía con el público que hace que las emociones emanen de lo más profundo de nosotros mismos.

    Quizás por esa confluencia de energías decidieron grabar un disco en directo con 14 temas que está ya a la venta. Y es que a través de la música “Jameos” se envuelve en un aire más armonioso y sensitivo si cabe. Tras una hora de viaje onírico la fuerte ovación final es tan solo la canalización de una paradoja: “¿Cómo es posible que estando bajo tierra se pueda estar tan cerca del cielo?”.

    Usoa en la noche de Jameos del Agua

    Nos cuesta salir del ensimismamiento, pero los hielos de la copa se han derretido y el silencio que busca intimidad nos empuja de vuelta a la superficie donde nos espera otro tipo de sueño.

    PD: Ninguna expectativa, ni siquiera esta experiencia personal aquí narrada, hace justicia a lo que “Jameos del Agua” nos puede hacer sentir, así que acudan a vivirlo por ustedes mismos.

    Noche en Jameos

    – La cena concierto en Jameos del Agua se celebra los martes y los sábados (en la temporada de verano la experiencia se extiende a los miércoles).

    – La propuesta culinaria de los martes es un menú cerrado con ensalada de langostinos y sorbete de limón, cordero o cherne y una bacará de caramelo de postre. La cena incluye agua mineral y vino blanco o tinto D. O. Lanzarote. En el escenario Alexis Lemes o José Vicente Pérez, los dos timplistas. El precio (cena y concierto) es 37,90 euros/persona.

    – El sábado la cena es a la carta. Y la propuesta musical corre a cargo de la Toñín Corujo Quartet.

    – La organización recomienda el horario de la cena entre las 20:00 y las 22:00 para, así, poder asistir al concierto que empieza a las 22:30. La experiencia se redondea, después del concierto, con sesión DJ en la mejor pista de baile del mundo.

    – Reserva. Pueden hacer reserva previa remitiendo un correo a comercial@centrosturisticos.com, llamando a los teléfonos 928 801 500 y 928 848 024 o directamente en el propio restaurante de Jameos del Agua.

    Nota: Las fotografías del restaurante y de Toñín en concierto son de Ramón Pérez Niz.

    Entrada publicada el 29 de Diciembre de 2015