Puerto del Carmen desde donde descansaron Jim and Olive

    Camino del medio siglo de vida como núcleo turístico, Puerto del Carmen sigue conformando el casco donde parece que el sol nunca duerme. Desde el paseo del Varadero, además, se percibe con nitidez toda su potencialidad: el mar, las barcas, las lanchas, los buzos; los paseantes con caritas rosáceas como gambas, sus pantalones cortos, manga corta, gorrita y gafas de sol; las terracitas pegadas al litoral preparándose para la jornada de jarras de cerveza y sangría, el fondeadero ultimando el pescado y unos pocos oriundos sentados en la bancada de la iglesia (los identificará porque son los únicos que llevan abrigo).

    Puerto del Carmen

    De este cuadro que esconde relax y diversión sin fin, comparándolo con aquél que retenemos en la retina de cuando chinijo, la única diferencia proviene del sudor. Allá a finales de los 80, el sudor tenía dos únicos reductos, el Club Insular, hoy Centro Deportivo Fariones, y algún esporádico partido de fútbol playa. El sudor era para la minoría infantil y unos pocos habilidosos con canas y raqueta.

    Desde donde descansaron Jim and Olive

    Desde donde descansaron Jim and Olive uno comprueba que el sudor se ha incorporado al festín turístico de Puerto del Carmen. Ni la forma física, ni la edad ponen freno a esta espiral de ciclistas y runners sudorosos que han transformado el escenario. Las hay incluso que allá en los 80 te robaban en tu casa las galletas Príncipe y su mayor esfuerzo era darle al cubilete del parchís y hoy ganan Desafíos. Puerto del Carmen sudorosa forever.

    Entrada publicada el 16 de abril de 2015