Silencio sepulcral

    Volcán de la Corona, Lanzarote

    En la carretera de Órzola existen unos pequeñísimos apartaderos para los coches que nos introducen en el valle de malpaís del Monumento Natural de La Corona. Es recomendable seguir la senda de cualquiera de estos refugios, dejar estacionado el coche y caminar unos pasos malpaís adentro.

    La sensación resulta estremecedora. Hay un silencio sepulcral que apabulla mientras que la retina queda preñada de formas y relieves imposibles, de interminables bolsas de lava negra y ocre salpicada de vegetación verde. En el horizonte, hacia el interior de la isla, se eleva señorial el Volcán de la Corona, el culpable de esta descomunal obra natural.

    Coincide la estancia en los bloques de malpaís con la ausencia de coches en la vía de Órzola. Si antes me veía pequeño, ahora soy una minucia. Ummm, rico. Hay hormigas que revolotean en mi barriga, caminan para arriba y abajo…un gustazo. Es la adrenalina o la satisfacción de tener este momento. Momento abre los ojos de Amenábar, pero en lugar de la Gran Vía y el agobio de Noriega, esta postal impresionante. Prueben, prueben.

    Sobre el malpaís de Corona

    Nadie en la carretera

    Entrada publicada el 6 de Mayo de 2015