Subiendo Pico Colorado

    La subida a Pico Colorado es una paradoja. La cercanía a la principal boca de entrada del jable africano dibuja un escenario árido donde parece imposible que brote vida alguna. Sin embargo, el subsuelo de esta imagen seca conforma una plataforma ideal para que la batata y la sandía tomen forma y emerjan, cuando toque, poderosas de sabor y líquido.

    Pico Colorado arrulla al pueblo ganadero de Soo. Los corrales de cabras dormitan resguardados del alisio que entra de lleno desde el norte. Sólo el asfalto lo distingue de los escenarios de westerns almerienses. Soo está rodeado de plantaciones en jable y ello, ya alcanzada la cima de Pico Colorado, resultará uno de los estímulos visuales más impactantes. Dejamos el coche justo en la salida del pueblo en dirección a la Caleta de Famara y bordeamos la cota de derecha a izquierda mirando al mar.

    Todo es desorden en estos primeros pasos, sobre todo por las aulagas enraizadas al jable blanquecino y la huella humana en versión escombrera yo-me-lo-guiso. A lo lejos se escucha el intermitente tintineo de unos becerros, que nos asegura que no andamos solos por este páramo. Una docena de cabras pasta en comandita cuando se abre ante nosotros la caldera del pico. Las cabras y sus veredas que han marcado durante décadas, pasto arriba, pasto abajo, guían el ascenso.

    Cabras

    El tono rojizo de los bordes de la montaña confluyen con la arenisca blanca, el verde de los veroles y aulagas. A medida que subimos se suma a la paleta de colores el alegre amarillo y violeta de las margaritas, y el claro verde del líquen que coloniza la piedra volcánica. En esta etapa del sendero tenemos a nuestra espalda el Atlántico, en el que se posan y logramos identificar con nitidez a La Graciosa, Montaña Clara y Alegranza. Adivinamos, todavía a medio camino de la cima, que la vista desde el punto más alto será un festín.

    Iván antes de iniciar subida: Objetivo Archipiélago Chinijo

    Siguiendo el caminito sellado por las cabras ascendemos y llegamos al pico en 35 minutos desde que dejáramos el coche en Soo. El trayecto, a pesar de la pendiente, es muy llevadero. Como sugería Clara en su post bordeamos el cráter, incluida la parte más rocosa (y complicada) que nos dejará en el punto más alto del pico tras otros 15 minutos de ascenso.

    En la cima

    Tómese su tiempo aquí. Tiene numerosos frentes contemplativos por cubrir: está Archipiélago Chinijo en el horizonte, pero también el valle de jable que inunda el camino desde el pico a la costa, con Montaña Cabera de contrapunto rojizo en medio.

    Panoramica a Archipiélago Chinijo

    Está el Risco de Famara.

    El Risco de Famara desde Pico Colorado

    El pico surfero de La Santa y Caleta Caballo.

    El pico surfero de La Santa y Caleta Caballo

    El cultivo en jable en detalle.

    Cultivo en jable

    Vista norte.

    Vista norte

    Degustando el paisaje

    Momento selfie en la cima

    Rodeamos la montaña en el sentido contrario al ascenso donde identificamos un barranco lleno de caracoles.

    Explorador

    Estamos de vuelta en el coche a las 12:40. La excursión ha durado una hora y 37 minutos. Esfuerzo asumible, rico en emociones. Nos merecemos un refrigerio en versión malvasía seco de Yaiza y Bermejo. En El Campesino.

    Vinito

    Nota: Esta ruta se ha confeccionado siguiendo los pasos de Clara Suárez en Subiendo Volcanes.

    Entrada publicada el 25 de enero de 2015