Telegramas desde Playa Blanca

    A Playa Blanca de turismo

    Telegrafiamos los momentos más destacados de nuestro paso como turistas por Playa Blanca. Así quedó la cosa ordenada cronológicamente.

    Día 1

    13:00 pm: “Querido R. Stop. Es dejar los bártulos, abrir la terraza y transformarse en turista. Stop. Vamos playa ipso facto. Aquí. Stop. Paella 14:30 a tres pasos y medio de la playa. Stop. Aquí justamente. Stop. Dios te guarde. Stop”.

    Llegada

    18:00 pm: “Querido R. Stop. Oiga, oiga, oiga. Papagayo estará allá al lado, no te lo niego. Stop. Sin embargo, esto es una locura, parece la Puerta del Sol en diciembre. Judea, lo que costó aparcar. Stop. La playita no es Papagayo, pero tampoco le hace falta. Está estupendísima. Stop. Mira al Nico ahí a la izquierda, cual lagarto despatarrado. Stop.”

    Nico, descansa un ratito, anda.

    “Estaba hablado desde que reservamos el alojamiento. Suelta de bártulos, bañazo y Brisa Marina. Stop. Tras el chapuzón alcanzar la mesa, pedirte un Bermejo helado y preguntarle a Juan, “oiga, Juan, cuánta gente hay aquí ahora mismito?”. “326”, respondió, con sonrisa profiden impoluta y sin asomarle ni una gota de sudor en la frente. Stop.

    Terraza Brisa Marina

    “Estamos justito aquí, R. querido. Stop. Pulpo, ensaladita y queso del país de entrante. Boci pa dos. Atún plancha. Calamares fritos. Milhojitas de postre. Stop. Te escribo luego. Otra vez a la playa con los microbios. Salud y suerte”.

    Pulpo a la plancha

    Boci pa dos

    Atún

    20:35 pm: “De vuelta tras el segundo chapuzón. Stop. Volvemos al apartamento y nos echamos un refrigerio. Stop.

    Va cayendo el sol

    “Va cayendo el sol detrás de Pechiguera. Stop. Mar tendido, hora perfecta para la vuelta de los veleros. Stop. Todo tiene una quietud que pone los pelos de punta. Stop. Espera, espera. Empieza a sonar parranda, a la altura de la cofradía pescadores. Stop. Ensayan para la procesión del Carmen de mañana. Stop. Somos costeros, Me matan si no trabajo y si…Stop. Ya sabes, folclore. Stop. A mí que me registren. Stop. Los microbios están a punto de cenar. Creemos que se dormirán con las últimas cucharadas. A ver, a ver. Stop. Larga es la noche en esta terraza. Mañana hablamos. Stop. Ibas a esto, verdad? Gozando sin ver todavía la foto. Sueña con los angelitos. Stop”.

    Día 2 (19 de julio)

    10:00 am: “Desayunamos pronto. Stop. Críos dando guerra desde 7:00 am. Stop. Por supuesto el café con Lobos y Corralejo en el horizonte es algo así como I´ve got a feeling. Stop. Esto es ágil. 3 minutos de paseo por Limones para alcanzar la playita del pueblo. A estas horas es una delicia. Stop. De hecho desvirgamos la playa. Nobody. Stop. Pal agua patos sobre la marcha”.

    Margullando

    “Aquí me ves margullando. Stop. La mar está para tragársela. Boh, boh. Stop. El sol todavía no explota con violencia y se agradece. Ya levantará. Stop”.

    11:30 am: “Empieza a brillar el sol con autoridad mientras muy poco a poco van llegando nuevos bañistas. Stop. Hoy, aquí en Playa Blanca son las fiestas del Carmen y el Ayuntamiento nos ha traído colchonetas e hinchables con tobogán acuático. Stop. Si fueran las elecciones hoy les votaba, fijo. Stop. Microbios entretenidos y el cuñado Agu y quien te escribe nos dirigimos a ese pantalán que apreciarás en esta foto”.

    Despierta el sol

    “Margulla y nada para allá. Lo alcanzarás en 3 minutos. Stop. Sube por las escalinatas y mira. Lobos y las dunas majoreras atrapan. Stop. Salta par de veces. Boh, boh. Stop. Y retornas a la orilla hecho un top. Stop. Llegados a este punto hay que decir qué poco cuesta hacer feliz al personal. Un pantalán suelto ahí, lo alcanzas y flipas. Stop. Son estas pequeñas cosas, que deberían multiplicarse. Stop. Te intuyo aquí. ¿Va todo bien? Supongo que sí. Stop. Dime cuando te sea posible. Cuídate. Stop”.

    18:30 pm: “Alane me llamó la atención un día sobre este sitio, Bodegón Las Tapas. Stop. Está a minuto y medio de Las Clacas, donde ya sabes que nos hospedamos. Stop. El hecho de que una brasileña recién llegada te dibuje un espacio novedoso es la demostración empírica de que cualquier tiempo pasado fue…peor. Stop. Thank you, Alane. Esto es sinergia en la red, el resto es bobería. Stop.

    “Obviándote que le pedíamos a una metre una coca cola y nos respondía que ya vendría la camarera, y que le pidiéramos a la camarera unos chipirones y, diligente, anunciara que ahora venía la metre, stop, decía que obviando ello, qué lugar tan fantástico”.

    “Cocina sencilla, ágil, vale, pero bien buena. Quédate con un pulpo a la brasa mantequilloso, unos chipirones fantásticos y un foie ante el que sucumbimos. Vinieron padrinos de Nico, un rubiconero también estaba en la mesa (otro día te escribo sobre esta sinergia), y regamos el momento con riberas, algún gin tonic y risas variadas. Stop. Nos vamos ahora a la playita. Stop. Último baño del día 2″.

    Día 4 (21 de julio)

    13:55 pm: “Querido R., tan metidos en el papel de turistas que ayer se me pasó escribirte un telegrama. Stop. Retomamos, porque la revista obliga a abrir bien los ojos. Stop. Perdóname esta primera foto”.

    Stand up paddle

    “Se aprende fácil, parece. Dan ganas de probar. Se les ve tan, tan a gusto. Habrá que agenciarse la oportunidad. No dependemos de latitudes, pero hacerlo aquí, en este plato que es el mar de Playa Blanca…boh, boh. Stop”.

    “Si la práctica deportiva y el mar se funden en una misma postal, ¿qué decirte de esta?”.

    Limpieza pescado

    “No hay cameo de Alfredo Hitchcock, por lo que no es Pájaros. Cherne, preparándose en las piedras de la playa. Stop. Me explicaron que el pescado viene de los fondos marinos entre Fuerteventura y Gran Canaria. Stop. Cherne mantequilloso, del que darán buena cuenta en breve, stop, en la parrilla de restaurantes y tascas de Playa Blanca. Stop. Luego te escribo sobre las alternativas de baño en el pueblito. Hay gente pa tó, bien lo sabes tú. Sigue con salud. Stop”.

    17:00 pm: “R., stop, ya te adelanté a las 13:55 que te telegrafiaría respecto a alternativas baño en el pueblito. Stop. Aquí las tienes. Calitas pequeñísimas aledañas a paseo en dirección al puerto”.

    Calas

    Cala Fred

    Calita

    “Como apreciarás, son calitas antisociales. Para escapar de los gritos y correrías de los chinijos. Stop. Esta última es mi preferida, que me queda cerca y me permite quitarme las legañas por la mañana y abrir el apetito al mediodía antes del almuerzo. Stop. Te dedico el jump. Stop. Cuídese”.

    Hello

    Jump

    Qué gustito para mis orejas.

    Swimming

    Día 5 (22 de julio)

    20:15 pm: “Querido R., por fin encontramos el día para venir a la playa de las playas. Stop. Esta debería ser una misiva con pocas palabras porque las imágenes cantan, stop, sin embargo, tú, que ya peinas canas, coincidirás conmigo en que los ingredientes de estas fotos invitan a la reflexión al respecto del cambio de Papagayo”.

    Nada cuesta

    “Mira a esa gente que asciende las laderas de jable en ese artefacto que te lleva sin mover ni el pulgar. Stop. Compáralo con la caminata que te echabas desde Playa Blanca, después de una hora en guagua por el camino viejo. Stop”.

    Ocio en Papagayo

    “A las 11:15 am puedes coincidir con una fiesta chill out en el horizonte, un catamarán en el que fluye la sangría, una moto acuática, kayaks, buzos, stand up paddle, a los que se unen los clásicos pescadores y los bañistas por supuesto. Stop”.

    Ismael

    “Ya te di el saludo de su parte, pero viene al caso. Stop. Aquí está el amigo Ismael, turismo activo, kayak en familia + snorkell”.

    Turquesa

    “Entiendo a los presos de la nostalgia, “qué va, antes estaba mejor”. Stop. El paraíso sigue virgen. Mira esas aguas turquesas. Pero hoy, el paraíso que es Papagayo en uso resulta un hervidero de diversiones diversas. Stop. Ellos se lo pierden. Stop. R., créeme, cualquier tiempo pasado siempre fue peor. Cordiales saludos”.

    Día 7 (24 de julio)

    20:30 pm: “Querido R., stop, estoy fundido. A estas alturas de la película (doble sesión playera diaria con dos criaturas incombustibles), cuesta teclear. Stop. Y es a estas horas, recién llegados del segundo baño, la ducha de pescados y la cena, cuando me pregunto por qué nadie inventó un descargador de pilas para niños. Stop”.

    Paseo

    “Entenderás que me haya quedado a medias en uno de los propósitos del viaje al sur. Stop. Caminar todo el paseo marítimo, espléndido, entre Pechiguera y Las Coloradas. Stop. Son ocho kilómetros. Stop. Y ahora pensando, ¿a medias? Disculpa, llegué a una cuarta”.

    “Sorprende el cobijo de todo el bulevar. Sólo al alcanzar los dominios de Pechiguera llega a percibirse el temporal de viento que azota a la isla. Stop. Uno de los grandes atractivos de Playa Blanca es precisamente esta circunstancia. Stop. Los 25 nudos que me marca el windguru no los hemos apreciado en ningún momento. A salvo permanentemente del molesto viento. Stop”.

    Chapuzón

    “Una ligera capa de sudor tras la agradable caminata y contar con este muellito. Stop. Va a ser que sí. Stop. La nula presencia del viento hace que a las tres de la tarde rondemos los 30º. Stop. Un horno. Stop. Pues va a ser que nos daremos el bañazo y pediremos una parrillada en Cofradía. Stop”.

    Parrillada

    “No necesitamos el vino. Stop. Maridamos con el Atlántico. Stop. Dudo tener la mínima fuerza para el último envite, hociquear la vida nocturna de Playa Blanca. Stop. De hacerlo te contaré con detalle. Saludos a la family. Stop”.

    Entrada publicada el 18 de Julio de 2015