Turismo activo: un paseo en kayak hacia la Luna

    Pasada media hora de la medianoche, todavía empapado en salitre, prendo el móvil, abro Twitter y veo que me recomiendan esta lectura. Me pongo a leer y, vaya, tengo que subrayar este término porque acabo de vivirlo: customer experience.

    Si Lanzarote debe optimizar todo lo que tiene que ver con ocio complementario, Kayak & Walk Lanzarote es una de esas empresas sobre las que debería pivotar el propósito de llevar al máximo la satisfacción de nuestros visitantes. El abanico de experiencias que ofrecen Ismael y Mónica abarca la recreación en estado puro con otras actividades que agrupan diversión e interpretación de los valores naturales de la isla.

    I Kayak de Mar con luna llena 2015

    Travesía en kayak para degustar la luna llena, Kayak&Walk Lanzarote

    Ismael me invita a participar en este evento y como conozco al fotógrafo de la revista le pregunto si se viene conmigo. Ramón me sugiere que incluyamos a Gemma, noveleros, así que al final tres representantes de Lanzarote3.com nos embarcamos en esta travesía con destino a la Luna.

    A las 20:00 del martes 2 de junio nos dejamos caer en la playa de Las Coloradas y conocemos a Ismael y el resto de la expedición: Nieves y Carolina (Vega de Yuco´s team), Rubén (mi media naranja en el viaje de ida) y Darío que llegó de vacaciones el sábado y lleva ya 600 kilómetros recorridos en coche.

    La expedición en Las Coloradas

    Ismael ejerce de maestro de ceremonias, imparte unas cuestiones básicas con sapiencia didáctica y nos embarca en el Atlántico mientras la comisura de mis labios refleja una sonrisita nerviosa que indica la explosión de adrenalina ante una experiencia que desde ya se adivina será increíble. Hay que decir que todas las expectativas que preveíamos se quedaron pequeñas, muy pequeñas.

    Mientras damos las primeras paladas Rubén y yo comprobamos que nuestro kayak va a ser el más original, ¿para qué navegar en línea recta pudiendo hacerlo en círculo? Compruebo también que mi desorientación (ignorancia más bien) es notable porque maldigo que las nubes posadas sobre Pechiguera (al suroeste) escondan la Luna.

    Rumbo a Papagayo

    El Atlántico aparece inmenso y solitario, la panorámica atrapa, máxime con Lobos y Fuerteventura en el horizonte. Una brisita ligera refresca el ambiente y me lleva a tararear “el vientecillo de la libertad”, en modo Joaquín Sabina, para bordear con alegría el peñasco que nos separa de las calas de Papagayo.

    Cuando en efecto salimos de Las Coloradas y tropezamos con Pagagayo y Los Ajaches la otrora risita nerviosa se ha transformado en cara de pasmo. Caviar del bueno para la retina: las formas de los riscos que vistos desde el mar parecen inconmensurables, la alfombra del jable impoluto de la playa, el agua mansa posándose sobre la orilla y un velero anclado a unos 200 metros de la costa conforman una postal de ensueño. Y nosotros ahí, en medio de esta sinfonía apoteósica, en nuestros artefactos náuticos (kayaks).

    El Pozo, Mujeres y Playas de Papagayo

    La expedición sigue navegando en sintonía, Ismael nos advierte de que Rubén y yo le damos demasiado fuerte, de ahí nuestra ruta giratoria. Tras dejar El Pozo nos dirigimos a las otras calas, concluyendo el trayecto de ida en la playa del restaurante. Entre el Pozo y ésta vemos una playa con una pared de jable compacto que se asemeja a un queso gruyer, abierta al mar, pero escondida y guarecida del viento. Pensando en el placentero baño con el sol radiante, por el noreste, justo en el rumbo al que nos dirigimos, emergiendo con poderío pero al mismo tiempo con inusitada elegancia se nos planta la Luna frente a nuestros hocicos. ¡Judea, qué clímax! Me siento Sting cantando Walking on the moon en Río.

    Aparece la Luna

    Luna

    Incredulidad

    Veo los rostros de mis compañeros y aprecio una serena satisfacción. Interpreto que es un tipo de alegría que procede de la extrañeza. Pienso que no terminamos de creernos lo que estamos viviendo y esta sensación de alegría contenida viaja con nosotros desde el inicio del trayecto, pero con la Luna escalando el cielo la incredulidad toma un tamaño gigantesco.

    Subrayábamos antes la customer experience. Ismael relata a Darío el inicio de la conquista de Canarias, que aconteció precisamente tras el desembarco en Papagayo de los barcos comandados por Juan de Bethencourt y Gadifer de la Salle en 1402. Breve, trasladando la información más significativa, didáctico y el turista, Darío en este caso, aprende algo nuevo mientras se divierte. La cuadratura del círculo.

    Desembarco

    Alcanzamos la orilla de la playa del restaurante y desembarcamos. Momento kit kat que aprovechamos para seguir admirando la luna que alumbra una de las calas más atractivas de Papagayo. En uno de sus riscos laterales vemos la ligera iluminación del punto gastronómico, las sombrillitas y su portensosa vista al mar.

    Ismael abre la nevera, Rubén descorcha el cava, compartimos queso y un variado de chips y por supuesto brindamos por la experiencia. El trayecto de ida ha sido sencillo, con la corriente a favor. Toca volver donde tendremos ocasión de introducirnos en una cueva.

    Tras el brindis

    La ruptura con Rubén

    La ida con Rubén fue un dislate. La peor dupla de kayak con infinita diferencia. Entre las embarcaciones, tres en pareja y dos individuales, le pregunto a Ismael si puedo probar el individual. No sólo para experimentar sino para comprobar quién era el culpable de nuestra travesía en círculo. Ya saben que por la boca muere el pez, “Rubén, voy sobre ruedas my friend”, le dije todavía saliendo de la playa. Un centenar de metros mar adentro vuelco. Ejem, sí, asunto zanjado: el culpable del dislate de ida era yo.

    Retorno

    Mientras Darío me anima, sin problema alguno me embarco e Ismael trata de consolarme diciendo que el vuelco es el número tres de la temporada 2015. Todo bien, menos la pérdida de una de mis cholas (con el cariño que le tenía a este par) y la labor de recuperación de la nevera en medio del océano. Empapado y bien entrada la noche me pregunto si me helaré.

    Caña

    Después de estar prácticamente a oscuras supone un shock contemplar Playa Blanca iluminada cuando volvemos. El contraste es brutal. En remojo, dudaba si me helaría. Nada, imposible helarse con la corriente en contra. Caña de travesía este retorno. Para participar en esta actividad no es preciso ser un deportista excelente, pero tampoco estar desfondado porque la vuelta resulta sumamente exigente: una hora aproximada de continuo paleteo en lo que parece una ruta sin fin.

    En el mar

    El esfuerzo tendrá recompensa a la altura de la playa de El Pozo, cuando la marea nos permite introducirnos con las embarcaciones en una cueva espectacular. Otro break de los buenos en el que los portones rocambolescos de la cueva nos ofrecen una primorosa postal con el mar, su negrura sin fin y Fuerteventura (Corralejo) iluminada. La guarida tiene dos sorprendentes habitantes: dos palomas que adoptan postura búho sobre nuestras cabezas.

    En la cueva

    Difícil adjetivar

    Ya de vuelta en la playa de Las Coloradas intento hacer balance de las tres horas y media de experiencia. Difícil adjetivar sin resultar empalagoso. Hay que vivirlo.

    Kayak&Walk Lanzarote organiza la ruta en kayak a Papagayo de manera permanente en horario diurno. La experiencia nocturna es con luna llena. Con el sol el itinerario incluye cesión de material de snorkell y bañazo en las cristalinas aguas de la mejor playa de Lanzarote.

    Pueden informarse, contactar y contratar este servicio a través de su site. Las convocatorias de luna llena se publican en su cuenta de facebook y twitter.

    PD: Las fotografías de este post son de Ramón y de Carolina Cabrera, a quien agradecemos la cortesía de facilitarnos su material.

    Entrada publicada el 4 de junio de 2015