Un día en Aquapark

    Titular este post al estilo Marx Brothers tiene fundamento. En este caso el revoloteo y la disparidad de situaciones disparatadas vinieron de tres niños, H. 11 años, C. 9 años y N. a puntito de los 4, un adulto con alma infantil cuando se requiere, J. Peña (en adelante Peña), y otros dos adultos (Sandra y quien firma) dedicados a labores de intendencia, no por miedo a los turbo lanchas (no que va), sino porque alguien debe ejercer ese tipo de rol con niños (crema, medias mañana aperitivo, crema, cambio de bañador, crema…).

    H., fiel a su edad, soltó los enseres encima de una hamaca y desapareció. Al par de horas descubrimos cuál fue su primera aventura.

    Temible la nueva atracción del Aquapark

    Ese tobogán que parece el Mortirolo del Giro de Italia, una de las nuevas atracciones del parque temático de Costa Teguise, y que intimida (e incluso quita el hipo) al comprobar su desnivel tan pronunciado. H. parte de una máxima: ¿Quién dijo miedo habiendo hospitales?, y exprime la cita hasta el hueso.

    C. es más precavido, analiza diferentes parámetros de los artefactos lúdicos y se concentra en la cola antes de asumir el zig zag de este recorrido similar a aquella secuencia de Los Goonies cuando estaban a punto de dar con Willy el tuerto.

    C. en acción

    * C. en acción.

    C. y el fotógrafo fotografiados

    Turbolanchas y ríos

    La ventaja de tener a un Peña en la expedición es que asume el rol que tú no quieres ni en pintura, montarte en cualquier cachivache. Aquí comparte flotador volador con H., en ese itinerario sinuoso done el eco que procede del ancho tubo es revelador: “Jerónimooooo!”, “ahhhhh”, “yujuuuu”…

    Turbolancha

    Miren esas caras radiantes tras el viaje.

    Después del itinerario con la turbo lancha

    C., con el ceño fruncido, sigue escudriñando la variedad de estímulos de las secciones. “¿Me monto en la carrera o en las carreras?”, se pregunta al más puro estilo canarión. “¿Vienes conmigo?”, me anima. “Sube tú solo…es que tengo que sacar fotos, ¿sabes?”. “Pero, ¿tienes miedo?”…”Miedo no, C., respeto, pero en serio, necesito las fotos”. C. toma el acceso, veo la empinada cuesta por la que va a descender y me digo: “miedo no, cagado de miedo”.

    Carreras y carrera

    Hombres talluditos con una sonrisa infinita, cuesta abajo y sin frenos, se transforman felizmente en niños y la sonora y estruendosa carcajada con sus hijos no tiene precio. Desde la barrera se percibe esa diversión llevada al extremo, esa sesión en la que la chiquillería resulta incapaz de parar, ya saben, esa cuerda inagotable del reloj, pilas alcalinas sin necesidad de carga y tú contando el tiempo tostado al sol, cruzando los dedos para que se cansen cuanto antes y puedas sumergirte en la sombra de tu casa.

    Franja de edad

    El Aquapark cuenta con unas instalaciones acuáticas que cubren todas las franjas de edad. Sorprende la seguridad y la empatía de los socorristas, no sólo salvaguardan sino que estimulan al juego, saben animar para que los pequeños se atrevan a experimentar.

    Zona bebé e infantil

    La escasa profundidad de la piscina concilia a bebés y pequeños en el agua. El distinto mobiliario posibilita que vayan superando poco a poco diferentes alturas y viajes en tobogán.

    N. en la ballena

    Toboganes infantiles

    En el caso de N. fue superando todos los retos gracias al apoyo de los socorristas que en plan animador lograron salvar el respeto de las plataformas de mayor altura.

    Avituallamiento

    N. estuvo en el parque de 10:30 a 16:00. H. y C. salieron prácticamente con el cierre de Aquapark, 10:30 a 18:00. A Peña le duran las agujetas un día después. Un día en Aquapark es como exprimir una naranja hasta la piel. Aconsejable llevar abundante líquido e hidratar a los chavales para que expriman sus torsos en los equipamientos lúdicos.

    Todos los detalles para vivir una experiencia inolvidable con sus hijos: Aquapark.

    Entrada publicada el 21 de agosto de 2015