Watsu, por Gemma de Quintana Morales

    El pasado domingo 1 de febrero me invitaron a mi primer Watsu, masaje en el agua usando la técnica japonesa del shiatsu.

    Era un día bastante frío, pero la pequeña piscina cubierta y climatizada del Centro Antroposófico de Lanzarote, en Puerto del Carmen, es tan acogedora que no me dio pereza quitarme la ropa de abrigo y ponerme el bañador.

    Watsu Lanzarote, con Steff, en Centro Antropofísico de Lanzarote

    Una vez dentro de la piscina Steff, el terapeuta, con su cálida voz me fue guiando en la respiración al tiempo que me explicaba brevemente en qué consistiría la sesión y me ponía flotadores en ambas piernas para facilitar los movimientos en el agua.

    No sé si porque el agua me encanta, porque Steff me inspiró total confianza, porque me habían hablado del Watsu como el mejor de los masajes o por todo ello a la vez; el caso es que desde que “apoyé” la cabeza en el agua hasta que volví a pisar suelo firme, pasados cincuenta minutos, estuve en un estado de relax total.

    Sesión de watsu

    Durante ese tiempo Steff me paseó por la piscina, estirando todo el cuerpo con una flexibilidad de la que carezco fuera del agua, masajeando mi espalda, mis cervicales…y dejándome en un estado de placidez que sólo fue perturbado cuando se acabó, pondría yo.

    No sabría decir qué es lo que más me gustó, las suaves torciones e inclinaciones, el estiramiento de la zona cervical y de los laterales, el bienestar de estar flotando en agua caliente con la luz del sol en la cara, los breves masajes…cada cosa me gustaba tanto o más que la anterior.

    La siguiente semana, con mi espalda recta y relajada como no lo había estado en años, mi tema de conversación favorito fue el Watsu y los beneficios que me había aportado; con lo que me parece un regalo que voy a hacer a mí misma y a algunos de mis seres queridos.

    Entrada publicada el 12 de febrero de 2015