1.888 posibles conversaciones

    Ironman Lanzarot, fotografía Ramón Pérez Niz

    ¡Vamos! Ya no hay marcha atrás. Han sido horas de sacrificio entrenando, robándole tiempo al sueño, a tu mujer y a tus hijos. Son 3.800 metros a nado, 180 kilómetros en bici y una maratón corriendo para rematar.

    Dolor

    Voy a sufrir. Maldeciré mi ocurrencia un millón de veces. Dolor, mucho dolor, pero superaré cada duda con una zancada (brazada o pedalada) más.

    Ciclismo

    Desde luego, ¿a quién se le ocurrió meter el ciclismo en el Ironman Lanzarote? Con este viento en contra ríete de los abanicos del Tour. Alisio asesino.

    Y sin embargo tendrá recompensa mi esfuerzo. Esta será una de la parte de la travesía ciclista.

    Caldera del Corazoncillo

    Este paisaje imposible no me va a despistar. Vatios y frecuencia cardíaca bajo control. Concentración para evitar el ácido láctico. Largo y tortuoso será el camino. Comeré y beberé con frecuencia.

    Avituallamiento

    Paso a paso, como el caminante de Machado, al final te verás en la recta final de la avenida de Las Playas de Puerto del Carmen, afrontando los últimos metros de un infierno. Tu rostro y ojos, demudado y perdidos hasta hace bien poco, se encienden de repente: un chorro de adrenalina recorre tu cuerpo y explota en la intensidad de la mirada, en una sonrisa plena y en la ligereza con que, ahora, se mueven tus brazos y tus piernas festejando la entrada en meta.

    Ironmans y Ironwomens de Lanzarote, 1.888 soplos de aliento les dirigimos desde nuestra revista. Que la fuerza y el magnetismo de esta isla les acompañe.

    Nota: Las fotografías de este post son de Ramón Pérez Niz.

    Entrada publicada el 19 de Mayo de 2016