Desayunarse el Atlántico

    Playa Grande, Puerto del Carmen, Lanzarote, 14 de enero de 2016

    14 de enero, invierno en teoría y bordeando los 25º desde las 9:30 am. La idea era recorrerse la orilla a trote suave, un ida y vuelta en Playa Grande (Puerto del Carmen), romper a sudar y despejar la mente, y ya liberados comerse el resto del día en plenitud.

    El escenario resulta portentoso, pero a la vez complicado para retratar en una postal. Veo a gente dándose al jogging, señores y señoras actualizando y mejorando el tratado de gimnasia sueca…unas niñas riendo con un tic nervioso mientras recorren el tramo que lleva de la arena seca a la mojada.

    Sin embargo, quien verdaderamente modificó el plan físico fue esa dama (fíjense en la parte central de la imagen…a puntito de entrar al mar).

    La dama aprisa hacia el mar

    La vi desde que dejó su toalla en la duna de jable anexo al Fariones. Está feo poner edad, pero ahora viene al caso: 85 primaveras como mínimo.

    La dama a punto de empezar a desayunarse el Atlántico

    Ella dejó la toalla y las chanclas, se puso el gorro blanco y se encaminó al Atlántico. Simpático que a medida que se acercaba al mar, más deprisa andaba. A partir de ahí, ella se desayunó el Atlántico. No se oía nada cuando ello acontecía, pero parecía que Víctor Hugo susurraba sentenciando:

    “Cuando la gracia se une con las arrugas, es adorable. Hay una amanecer indecible en la vejez feliz”.

    Uno, que absorbe el tiempo como si bebiera agua, no iba a llevarle la contraria a la señora. Así que para qué andar con latas corriendo la playa parriba y pabajo, cuando podemos ir por el camino recto.

    Playa Grande

    En Playa Grande siempre escojo este rincón. Y ya en bañador, a sumar la huella, como un veraneante más en pleno invierno.

    El mar estaba apetitoso, riquísimo y yo, como ella, me lo desayuné enterito.

    Momento narciso bajo el agua

    Entrada publicada el 14 de enero de 2016