El descenso a las burbujas volcánicas

    El fotógrafo se las deseó para captar lo que quería, sin embargo, sin necesidad de ver el revelado, lo cierto es que resulta imposible capturar la esencia del descenso a las burbujas volcánicas de la Fundación César Manrique.

    La experiencia supone un pulso a la retina que siempre sale derrotada por el ingenio del artista. En la piscina del jameo adyacente a las burbujas tengo ocasión de hablar con el fotógrafo y su pareja. Ella cree recordar que es la tercera visita al antiguo hogar de Manrique y siempre se ve sobresaltada con cada detalle nuevo que descubre.

    El paseo por las burbujas condensa las características más relevantes del arte-naturaleza del lanzaroteño más universal: el cuidado máximo para posibilitar la entrada y el tránsito en medio de una colada volcánica, el deseo irrefrenable por esconder para sorprender y el guiño al terruño y al arte como elementos decorativos. Estos ingredientes juntos componen una suma de ocurrencias geniales.

    Aquí van. La piscina en el jameo.

    La piscina

    Al lado de la piscina el grill.

    El grill

    El comedor bajo un manto de lava.

    El comedor del grill

    Otra burbuja volcánica para dormir la siesta, tomar el té a las 17:00, conversar o leer.

    Escultura en Burbuja

    Completamente superado, tuve que tomar asiento en los jardines exteriores, intentando encajar las piezas sobre cómo sería la vida de César Manrique en esta casa, pero la tarea desborda los límites de mi imaginación.

    La visita:

    – La Fundación César Manrique abre todos los días de 10:00 a 18:00 horas.

    Mapa.

    Nota: Esta visita tuvo lugar el martes 10 de mayo de 2016 entre las 11:00 y 12:30 del mediodía.

    Entrada publicada el 10 de mayo de 2016