Libertad

    Te sientes desnuda y libre en La Caleta de Famara. No caminas, simplemente flotas descalza por el jable para entrar en trance cuando cenamos aquí. A la vuelta abres la ventana que mira al Atlántico, te desnudas y te sorprendes porque sin rozarte todavía sabes que esta noche va a ser una locura desde que nos enrosquemos en las sábanas hasta que caigamos rendidos al alba.

    Caleta de Famara

    * Fotografía de La Caleta de Famara, por Ramón Pérez Niz.

    Crees, ingenua de ti, que esta es la cima de una escapada perfecta, pero lo que aún no sabes es que después de tomar el desayuno esa barquita que ves al final del callejón será nuestra…y nuestro el Atlántico.

    Nos adentraremos en la reserva natural del Archipiélago Chinijo, por lo que cuanto menos lleves encima…mejor. Un par de toallas; por favor, no olvides aquél pareo que te sienta tan bien a ti, y tan bien a mi vista; y una nevera repleta de cervezas, quesos y aceitunas. Te llevaré aquí, aquí y aquí.

    Ramón Pérez Niz fotografía, Playa de Las Conchas, La Graciosa

    * Fotografía de la playa de Las Conchas, por Ramón Pérez Niz.

    Playas solitarias para ti y para mí. No te preocupes por las dos o tres parejas que ves en la foto de Ramón. Nada más desembarcar me dirigiré a ellos y al verme el rostro de felicidad absoluta…comprenderán que deben salir corriendo al Sebo y dejar que la libertad fluya en la húmeda arena de Las Conchas.

    Bueno, ahora que nadie nos escucha, ¿te vas a montar en la barca o no?

    Entrada publicada el 24 de Febrero de 2016