Un concierto en la Cueva de los Verdes, por Ornelia Cabrera

    Cueva de los Verdes

    Acuérdate del mito de la Caverna de Platón. Los esclavos encadenados en fila sólo pueden interpretar el mundo por los que se refleja en las sombras de la cueva. Un día, uno de ellos escapa y sale al exterior. Primero no puede ver nada. Sus ojos no están acostumbrados a la luz. Luego, poco a poco, descubre las formas, los colores. Todo lo que se había estado perdiendo. Como es un ser solidario, vuelve a la cueva a contárselo a sus compañeros. Liberarlos. No sólo de sus cadenas. No le creen. Creo que se lo cargan… (Spoilers).

    Auditorio de la Cueva de los Verdes

    Para nada tiene que ver con la experiencia creada con un concierto de música clásica en la Cueva de los Verdes. Exterior: luna llena con viento frío, pese a la calima. Internarse es siempre una vuelta al útero materno, que dicen los freudianos. Internarse en la Cueva es un conectar con la parte primitiva que vive en cada uno de nosotros, la que busca refugio. En este caso, el refugio del arte.

    Concierto de Navidad en Cueva de los Verdes

    Bajamos. Ordenadamente. Por la cantidad de coches aparcados fuera, ya sabía que iba a haber bastante público. No puedo dejar de pensar cuando la gente se escondía aquí, huyendo del peligro de ser esclavizado por los piratas. Se me cierra un poco el estómago al imaginarlo. El miedo. La falta de aire por un período prolongado…

    Pero esta noche no hay peligro. Bajamos al inframundo para ser testigos de la belleza. Un viaje de los sentidos. Cantan sin micrófono. La acústica lo es todo. Y la luz. Si estás dispuesta a abrir los ojos a la belleza de la realidad.

    Nota 1: Los conciertos en el auditorio de la Cueva de los Verdes forman parte del programa cultural de los Centros Turísticos.

    Nota 2: Las blogueras Ornelia Cabrera y Bárbara Müller vivieron esta experiencia el pasado 26 de diciembre.

    Entrada publicada el 2 de enero de 2016