¡Ave, Aarón!

    Llovía desde hacía horas y el público empezaba a impacientarse por el retraso. Esperaban en la preciosa calle Obispo Rey Redondo de La Laguna, con los paraguas desplegados, a las puertas del portón del Teatro Leal. Al calor del anonimato era cuestión de tiempo que algunos desesperados se conjuraran para empezar a silbar como si estuvieran en el fondo sur de La Condomina. Nosotros, desde el deslumbrante pasillo de entrada al Hotel Aguere, observábamos incrédulos la desaprobación del populacho ante 10 minutos de retraso.

    El joven Gómez saltó a la platea con Don´t stop me now, pidió disculpas en nombre del teatro por la espera (hubo función previa a las 19:00) agarrándose a su aureola exitosa: “Es que lo estoy rompiendo”. Tuvo que ser el Espíritu Santo quien silbara anteriormente porque ahora nadie se da por aludido, todos ríen la intro y corresponden a la solicitud del humorista: “yo me voy ahora, sonará de nuevo la música, vuelvo a entrar y ustedes se vienen arriba”. Dicho y hecho, nos vinimos arriba, en un santiamén las amargas gotas de lluvia quedaron atrás.

    Con la arrancadilla Aarón ha demostrado tablas, empatía y autoridad. Pero también ha desvelado sus señas de identidad: agilidad en la lectura de la jugada, una gracia desbordante y una naturalidad asombrosa para a partir de ese momento improvisar 90 minutos de risas.

    Aarón Gómez, sábado 11 de febrero, "Solamente", en el Teatro Leal de La Laguna

    Aarón es poliédrico, te recuerda a Manolo Vieira por su capacidad de observación, a Jim Carrey por su expresión facial y corporal, a Michael Winslow, el de los ruiditos de La Loca Academia de Policía, por los sonidos que logra reproducir, a Arístides Moreno con la guitarra…capaz de recordarte a todos y al mismo tiempo olvidarte de ellos porque el chico tiene una chispa que desprende autenticidad absoluta.

    Humorista, actor, cantante, resulta difícil de encasillar. En “Solamente” se ríe de todo, empezando de sí mismo, para relatar su conexión especial con el kinki canario, una cadena de historias sublimes adornadas con un talento interpretativo de altura que ocuparon el primer tercio del espectáculo.

    Aarón da paso a su hermano, Abraham, que lo acompañará al piano hasta el final del show. La compañía le permite combinar el monólogo con otras disciplinas donde la mímica juega un papel relevante.

    Durante el espectáculo le da tiempo a cantar y a invitar al imitador Jorge Bolaños para hacerse un delicioso mano a mano.

    Aarón pone punto y final haciendo un tutorial surrealista y sacando al niño que lleva dentro, doblando clásicos de Disney, en un apoteósico cierre.

    El público, exhausto de tanto reír, cae rendido hora y media después ante la autoridad: ¡Ave, Aarón!.

    Nota: En su página oficial de Facebook pueden consultar la agenda de actuaciones de Aarón.

    Entrada publicada el 14 de febrero de 2017